LA EPILEPSIA es una enfermedad que consume a la familia
La epilepsia no es una enfermedad mental. Resulta de una alteración eléctrica en el cerebro.
Este trastorno neurológico no es causado por otros males y no es signo de retraso mental. Cincuenta millones de personas la tienen en el mundo.
En su forma intratable también es conocida como epilepsia refractaria. Este desorden, y los efectos secundarios que generan medicinas para tratarlo, pueden causar problemas en el aprendizaje, la memoria y el comportamiento, y alteran indeleblemente el desarrollo.
Se trata de una enfermedad que puede consumir a las familias, monopolizando su tiempo, dinero y energía.
"La sensación, para muchas personas, es que conlleva un estigma peor que el cáncer o incluso el VIH. En cierto nivel, es la sociedad la que necesita despertar y darse cuenta de que es solo otro desorden neurológico", sostiene.
La epilepsia no es una enfermedad mental. Resulta de una alteración eléctrica en el cerebro (aunque en varias etapas de la historia se le ha considerado evidencia de una conexión con lo divino, un signo de posesión demoniaca o la marca de una bruja).
Los tipos de ataque varían desde episodios de mirar fijamente o pestañeos a repentinas caídas y convulsiones. Todos pueden ser debilitantes, dependiendo de factores como la frecuencia y la edad en que la empiezan.
¿Qué hacer ante un ataque?
Tenga en cuenta estas pautas si alguien cercano tiene una convulsión:
- La mayoría de las convulsiones no atentan contra la vida. Manténgase calmado.
- No trate de impedir que la persona se mueva.
- Retire los objetos que podrían causar lesión si la persona se cae o si se tropieza.
- No mueva a la persona a otro lugar.
- Voltéela de costado para que cualquier líquido en la boca pueda salir sin causar peligro.
- No la fuerce para que abra la boca ni le ponga nada dentro de la misma.
Cuando la convulsión termine mire si presenta señas de confusión. Permita que descanse o duerma si lo desea.
